El presente blogger sobre derecho ambiental y la evaluación de impactos
ambientales en Nicaragua se enfoca principalmente en la aplicación de este derecho en la Costa Caribe nicaragüense,
teniendo como objetivo fundamental, analizar las diferentes leyes, decretos y
normas regulatorias que se necesitan cumplir para aprovechar los recursos
naturales de nuestra región, así como la jerarquía que estas leyes poseen
dentro del marco jurídico del país, teniendo en cuenta siempre que en materia
de derecho ambiental, este se considera como la ciencia que se encarga de
regular el uso sostenible del medio ambiente.
hace no más de cincuenta años casi nadie comentaba sobre los temas de calentamiento
global, deterioro de la capa de ozono, ni mucho menos se pensaba sobre cambio
climático. estos temas hoy en día son el eje de muchos discursos políticos,
convenciones internacionales y conferencia en todo el mundo, a todos los
políticos del mundo les resulta necesario hablar sobre el tema. resulta que nos
estamos dando cuenta de las realidades que le hemos provocado a nuestro
planeta, lo estamos consumiendo con un frenesí casi insaciable. Pero estos
temas no son nuevos para muchos científicos interesados en la conservación de
nuestro medio ambiente, ya muchos miraban venir las realidades de hoy. en la
actualidad los gobiernos de todo el mundo están interesándose por
preservar los recursos naturale s y el
planeta en sí, puedo hacer mención de grandes convenciones sobre el tema, por
ejemplo, La Conferencia de Estocolmo en 1972 en la cual se inició una
concientización masiva de la importancia de proteger el medio ambiente,
posteriormente La Cumbre de la Tierra celebrada en 1992 en la ciudad de rio de
Janeiro, Brasil, en la cual los países participantes tomaron acuerdos,
comprometiéndose a implementar acciones y políticas desde la división más
específica del territorio, luego en 2002 se la Declaración de Johannesburgo
sobre el desarrollo Sostenible, en esta se reafirma el compromiso sobre el
desarrollo sostenible, tema que se refiere a la explotación y uso de los
recursos naturales y el medio ambiente de una manera que no lo dañe o deteriore. Todas estas reuniones entre los
países preocupados por el deterioro del planeta han logrado en las poblaciones
del mundo una conciencia conservacionista que ha venido integrándose incluso en
los diferentes currículos educativos, tomando esta referencia como la parte
positiva producto de estas convenciones aunque no puedo dejar de mencionar que
la influencia de las potencias mundiales siempre influye en los acuerdos
alcanzados en dichas cumbres ya que siempre a nivel global estos países son los
que aún siguen generando mayores contaminaciones del medio ambiente y causan
grandes daños al planeta con sus mega fábricas y súper consumo de alimentos y
productos de manufactura.
En Nicaragua el derecho ambiental posee una jerarquía judicial basada en
la denominada pirámide de Kelsen, la cual ubica a la constitución política como
la referencia judicial cumbre de la que se derivan los otros escenarios
jurídicos, así como las leyes de rango constitucional, una de las cuales puedo mencionar es el “Decreto de Autonomía
de las Regiones Autónomas”, ley No. 28, siguiéndole a estas leyes, las demás
leyes ordinarias, luego tenemos en ese orden jerárquico los tratados
Internacionales, las leyes especiales, Reglamentos, Decretos, Ordenanzas,
Bandos municipales, Resoluciones ministeriales, disposiciones administrativas y
acuerdos. Como se puede observar Nicaragua consta de todo una trama de leyes
que hacen que Derecho Ambiental tenga una base jurídica bien sustentada y
armonizada. Estas leyes parten de la concepción basada en el artículo No. 60 de
Nuestra Carta Magna, que establece literalmente “Los nicaragüenses tienen
derecho de habitar en un ambiente saludable. Es obligación del Estado la
preservación, conservación y rescate del medio ambiente y de los recursos
naturales”. En el proceso de formulación, aprobación y aplicación de los instrumentos
de gestión ambiental, se observa la incorporación de los principios de
sostenibilidad de los ecosistemas y de los recursos naturales como el suelo y
el agua, que son vitales para asegurar las posibilidades productivas de todos
los sectores económicos del país sobre una base de sostenibilidad ambiental y
ecológica.
Aunque en teoría Nicaragua cumpla con todas las condiciones y
restricciones para evitar el deterioro de nuestro planeta, si nos enfocamos en
las realidades que viven a diario nuestras comunidades y pueblos de nuestro
país y principalmente de la Costa Caribe, nos damos cuenta que en realidad de
presentan muchas anomalías en los procesos de aprobación, regulación y control
de las concesiones de explotación de los recursos naturales y lo que se observa
es que una gran minoría de personas se están enriqueciendo a base del deterioro
del medio ambiente, en la actualidad las comunidades de los municipios como La
Cruz de Rio Grande, El Tortuguero, Kukra Hill, por mencionar algunos están
siendo arrasadas de los recursos forestales; aquí el oro verde como algunos
comunitarios le llamamos a la madera de Granadillo está provocando una oleada
de madereros que solo quieren arrancar de raíz hasta el último árbol existente
de esta especie y cuando miramos lo que está haciendo las instituciones
gubernamentales como el Instituto Nacional Forestal (INAFOR), se ve que las
supuestas regulaciones y controles que se le hacen a los planes de manejo son
pura burocracia enfocada a cobrar un impuesto enorme, generando la corrupción
de muchos funcionarios en la aprobación de estos avales. en mi experiencia
personal he observado a los mismos gobiernos indígenas, que supuestamente son
los más preocupados por la conservación de sus recursos naturales heredados por
sus ancestros, interesados principalmente por escoger bien a quien le van a
otorgar avales de extracción de madera, ya que prefieren el que mejor les va a
pagar el pie de madera extraída y no se preocupan por conservación de sus
bosques.
En otro aspecto, ya es una realidad conocidas por muchos que la
denominada frontera agrícola ha avanzado a pasos agigantados en los últimos
años en las regiones autónomas de la costa caribe cultivos como los de la palma
africana y últimamente el bambú han sustituido a los cultivos tradicionales en
las tierras que estuvieron destinadas a bosques inmensos ricos en flora y
fauna, además la constante necesidad de tierras para la ganadería ha
deforestado completamente y sin ningún control
las montañas vírgenes que poseímos, provocando que en la zona donde
supuestamente el agua potable es más fácil de adquirir sea una osadía
conseguirla.
En conclusión puedo decir que Nicaragua posee muchas leyes, reglamentos y
normas que constituyen la base fundamental del Derecho Ambiental, pero mientras
no exista un mejor control sobre estos procesos y sobre todo una conciencia
conservacionista por los mismos ciudadanos nicaragüenses, todas estas leyes van
a ser inútiles e inaplicables en la realidad.
Necesitamos ciudadanos más conscientes de proteger su medio ambiente,
costeños interesados en mejorar su calidad de vida y la calidad de vida de sus
semejantes, pero que esto no sea producto de la sobre explotación de sus
propios recursos naturales. Todo costeño necesita recordar siempre que “La Tierra
no es una herencia de nuestros padres es un préstamo de nuestros hijos”.